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Frente Nacional cambiará de nombre tras perder las elecciones francesas

Marine Le Pen, la candidata de extrema derecha y oponente de Macron en el ballotage, reconoció su derrota en una llamada telefónica al joven candidato, una vez que los electores rechazaran por amplio margen su plataforma nacionalista de "Francia primero".

El presidente electo, Lenín Moreno, del movimiento oficialista Alianza País (AP) felicitó a Francia por las elecciones presidenciales en las que venció Emmanuel Macron.

Macron obtuvo la presidencia con el 66 por ciento de los votos.

Macron prometió que luchará "contra todas las formas de desigualdad", y que terminará con las "divisiones que llevaron a algunos a optar por el voto extremista", en referencia a su rival, la líder de la extrema derecha Marine Le Pen. Así lo dio a entender la propia Le Pen al reconocer su derrota.

La historia nunca se mueve en línea recta, ni sirven los relatos que todo lo abarcan, como demuestra la elección francesa de 2017.

De 2008 a 2012, Macron trabajó como banquero de inversiones en Rothschild & Cie Banque.

Para el diario progresista Libération, se trata de una "victoria bajo presión" pues "la fuerte abstención, a pesar de la amenaza del Frente Nacional (FN), es una señal de insatisfacción respecto al nuevo presidente".

Está previsto que el próximo fin de semana el socialista François Hollande –bajo cuyo mandato Macron fue ministro de Economía– le haga el traspaso de poderes. Nadie le esperaba, pocos creían en él cuando hace un año lanzó En Marche!, siendo aún ministro independiente de Hollande.

"Felicidades a Emmanuel Macron por su gran triunfo hoy como próximo presidente de Francia", tuiteó el presidente estadounidense, Donald Trump. Me esforzaré para rehacer los vínculos entre Europa y sus ciudadanos. "(.) Le dirijo a las naciones del mundo el saludo de una Francia fraternal".

Una mezcla de suerte y audacia explica su éxito. Y supo aprovecharla al ocupar el preciado centro político para apelar a los "dos de cada tres franceses" de los que hablaba Valéry Giscard D'Estaing en un libro de 1984: el espectro que va del centroizquierda al centroderecha, la masa crítica necesaria para emprender las siempre aplazadas reformas. Criado en y por el statu quo autóctono-el producto mejor acabado de la meritocracia francesa-, rompió con el statu quo. El nuevo presidente ha sabido captar el humor de una parte de la sociedad francesa, harta de la vieja política y las viejas estructuras y al mismo tiempo esperanzada y optimista. La izquierda radical, también contraria a la globalización, también convenció a una quinta parte de los votantes. Esta es la maldición del FN y Le Pen, que, pese a los avances, siguen cargando con el estigma de la ultraderecha de raíz racista, antisemita y colaboracionista. La derrota en el momento más dulce para sus ideas -excepcionalmente un candidato estaba en sintonía con Moscú y Washington, y era Marine Le Pen- abrirá una reflexión y puede hacer tambalear su liderazgo. Una auténtica proeza que jamás soñó el fundador del partido, Jean Marie Le Pen, que perdió con un rotundo 18 por ciento frente al 82 por ciento del conservador, Jacques Chirac en 2002.

En la pirámide del Louvre, en tanto, cientos de personas con banderas de Francia y la Unión Europea hacían fila para entrar a la explanada del museo, donde el equipo de Macron montó un escenario para celebrar la posible victoria. El general De Gaulle hablaba en 1945 de "estos momentos de la historia en los que en el suelo de Francia se decidía la suerte de Europa y, a través de ella, incluso del mundo".



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