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"No queremos que dólares de EEUU apuntalen al régimen castrista" — Trump

Entre otras medidas volverá a limitar parcialmente los viajes de los estadounidenses a la isla y mantendrá las sanciones.

Por su parte, Jerome Fauré, director de Oxfam para Cuba, sostuvo que el anuncio es un regreso a "décadas de políticas fallidas de Estados Unidos" hacia la isla, además de que es el camino equivocado para apoyar un diálogo constructivo y para promover el desarrollo sostenible y la justicia social.

Pero también critica, como hizo Fidel Castro después de la visita de Obama a la isla, su "carácter injerencista" y su "objetivo de hacer avanzar sus intereses en la consecución de cambios" en Cuba.

Elecciones y liberación de los presos políticos.

El cambio de política hacia Cuba incluye su apoyo al embargo comercial y financiero estadounidense a la isla y la oposición a las peticiones internacionales de que el Congreso lo levante, informó la Casa Blanca. "No permaneceremos más en silencio frente a la opresión comunista".

El mandatario dijo que siguen de cerca las denuncias sobre los crímenes del "brutal" régimen de los Castro, y "es importante que haya libertad, ya sea en Cuba o en Venezuela".

Se reducirá el flujo de dinero.

Dada la ineficacia en términos de democratización cubana de las medidas por las que apuesta Trump hay que buscar la explicación en la cesión ante los sectores más radicales del electorado cubano americano de Florida, Estado clave en el que ganó Trump en las presidenciales.

Las embajadas en La Habana y Washington permanecerán abiertas.

Washington también restablecerá un grupo de 12 categorías en que los estadounidenses interesados en viajar a Cuba tendrán que justificar para poder recibir sus licencias de viaje, explicó el funcionario.

Es la respuesta desde La Habana al discurso en el que, desde Miami, Trump anunció una política más dura hacia la isla pese a que no cancelará totalmente las decisiones de su predecesor, Barack Obama. Y no se va a reinstaurar la política de "pies secos, pies mojados", que garantizaba residencia a los cubanos que lograban pisar suelo estadounidense y que Obama eliminó poco antes de dejar la Casa Blanca.

Apertura. Analistas locales aseguran que el deshielo político entre ambas naciones había provocado una fascinación hacia un país caribeño que a muchos les parecía anclado en el tiempo. En este sentido, anunció que vigilará y denunciará las violaciones de los derechos humanos que cometa el gobierno cubano.

"Los Estados Unidos no están en condiciones de darnos lecciones".

Por su parte, la congresista cubano-estadounidense Ileana Ros-Lehtinen destacó en un comunicado que la nueva política es un "reconocimiento de la verdadera naturaleza del régimen castrista" y destacó que niegue financiación a empresas vinculadas a las Fuerzas Armadas cubanas.



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