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El infierno que se vivía en una casa "normal" de EE.UU

El infierno que se vivía en una casa

En ella, los infantes sufrían abusos como heridas con objetos punzantes, golpes, hematomas y diversas lesiones.

La vicefiscal del condado, Sharon Henry, señaló que se encontraba "horrorizada" al descubrir la situación en la que vivían los niños con edades que iba de 4 meses y hasta 12 años de edad.

"Se te parte el corazón y te duele profundamente el saber que un padre o cualquier otra persona puede cometer esos actos", añadió Henry.

La policía arresto a la mujer por negligencia y días posteriores también a Jonathan Allen, de 29 años, padre de la mayoría de niños, por tortura y abuso de menores. Allen permanecerá detenido con una fianza fijada en 5 millones de dólares.

"Los niños parecen estar mejorando", indicó el agente policial Greg Hurlbut. Una vez que la policía dio con su paradero fue llevado de vuelta a su casa, donde realizaron un análisis de las condiciones en que vivía el menor.

La madre, Ina Rogers fue arrestada y liberada luego de pagar una fianza de 10 mil doláres el pasado 9 de abril.

La mujer negó el lunes que su esposo hubiera abusado de los niños y mostró la casa a reporteros. Ella dijo que siente que la juzgan por tener tantos hijos y por dejarlos en el hogar.

Al recatarlos, los niños no fueron atendidos por un médico, ya que en ese momento no lo requerían, sin embargo, en las últimas seis semanas, ocho de los niños fueron contando gradualmente los abusos que vivían desde hace muchos años. "A mis hijos los golpean, los lastiman y los rasguñan porque son niños, pero eso es todo", así se justificó la madre.

Las cámaras de televisión captaron una casa con paredes gastadas, un baño con escrementos -aparentemente de animales- por todo el piso, y cuartos desordenados.

Rogers dijo que los niños dormían en una habitación porque estaban cerca; catres fueron almacenados en un armario del dormitorio.

La madre acusada explicó que se mostraba muy ausente porque ella trabaja por las noches como técnico de EKG en una compañía de monitoreo cardiaco y que su esposo es tatuador.

Los registros judiciales no indican si los padres tienen abogados.

Las autoridades exigieron a Rogers abrir la casa a los medios de comunicación y el panorama era espeluznante.

"Ella me dijo que nunca había vivido sola y que ahora que sus hijos y su esposo se habían ido todo era un desastre", dijo Quartman.

Peggy Allen, la abuela paterna de los pequeños, dijo que había hablado con Rogers sobre el estado de la casa y que era importante mantener una casa limpia. Allen dijo que está alejada de su hijo y que ha mantenido a su familia lejos de los niños.

Los niños fueron puestos en un albergue infantil mientras prosigue la investigación.

Los padres saludaban al salir de la entrada, pero nunca vio a los niños en el patio ni los escuchó tocar en el patio trasero.



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