Bayer concreta compra de Monsanto, apuesta por agricultura intensiva


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Bayer concreta compra de Monsanto, apuesta por agricultura intensiva

Bayer concreta compra de Monsanto, apuesta por agricultura intensiva”

Dos años después de haber puesto en marcha la adquisición, la más importante hasta ahora de una empresa alemana en el extranjero, Bayer compró las acciones de Monsanto por 128 dólares cada una, que ya no cotizan en Wall Street, indicó en un comunicado.

J.P. Morgan ayudó a Bayer a procesar el pago del precio de compra de esta adquisición, la mayor en la historia de la empresa.

Como condición impuesta por el Ministerio de Justicia estadounidense para autorizar la operación, Monsanto estará sujeta a una obligación de gestión independiente del negocio hasta que Bayer complete la venta de activos a BASF.

Sin embargo, el fin de Monsanto no implica el fin de sus productos, algunos de ellos tremendamente odiados, sino su absorción por parte del gigante europeo de la farmacia y de la agroquímica Bayer, bajo cuyo paraguas se aglutinará la mayor parte de la cartera de la desaparecida multinacional norteamericana.

Para el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung, la operación que conlleva "un alto riesgo para la reputación, pero también enormes oportunidades de mercado", debido a la mala fama de la estadounidense Monsanto, que ha provocado numerosas acciones judiciales en su contra y que encarna las peores facetas de la actividad agroquímica.

"Alimentar a una creciente población mundial es un desafío a largo plazo al que queremos contribuir", anunció el martes el consejero delegado de Bayer, Werner Baumann, en el diario Handelsblatt. Con la adquisición desaparecerá el nombre de la marca de Monsanto.

Al lanzar la operación de compra, Bayer detalló su visión del planeta para 2050: un mundo con 10.000 millones de personas que alimentar y tierras cultivables limitadas y perturbadas por el calentamiento global. Monsanto y el grupo alemán continuarán actuando como empresas separadas hasta que finalice la fusión completa, lo que podría tardar varios años. Según la Fundación alemana Heinrich Böll, el problema reside en que además "suministran casi todos los OGM (organismos genéticamente modificados) y tendrán la mayoría de las patentes sobre las plantas".

Desde el futuro del glifosato, un herbicida muy cuestionado en Europa, hasta el de los OGM, el porvenir del sector depende en gran medida de las futuras políticas medioambientales y de seguridad alimentaria, con importantes diferencias geográficas.

"Los continentes en pleno auge son África y América Latina", mientras que Estados Unidos y Asia "siguen desarrollando su agricultura con preocupaciones medioambientales", y Europa se distingue por su hostilidad ante los OGM, resumía el lunes el presidente de Bayer Francia, Frank Garnier.



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